Un poco de todo: Claves para mejorar personal y profesionalmente, reflexiones personales, opiniones sobre actualidad, economía, empresa, emprendedores, etc.
viernes, 20 de julio de 2012
miércoles, 27 de junio de 2012
Hacerse millonario es muy sencillo... lo sabías?
Con frecuencia en los cursos que imparto para directivos, emprendedores o equipos de venta hago una pregunta: "has pensado alguna vez en hacerte millonario"? tras un primer instante de sorpresa, acaban riendose y suelen decir: "si, claro... yo compro la primitiva cada semana" Yo insisto y les pregunto: "¿sabéis que la técnica para hacerse millonario es muy sencilla?" después de esta pregunta, me miran ya con cara extraña y sé a ciencia cierta que suelen pensar: "Esta está fumada...." Bien... no deja de ser divertido cada vez que lo hago, pero lo mejor de todo es que no miento en absoluto.... efectivamente la técnica para hacerse millonario es MUY sencilla. Lo sabías?
Pero.... si es tan sencillo, por qué entonces no todo el mundo es millonario?
Dice Harv Ecker (el gurú de "hacer dinero") que si no sabes hacer algo, te fijes e imites a alguien que sí sabe hacerlo.... la verdad es que esto es bastante obvio y simple y no es necesario tener tres doctorados para entenderlo.... pero cuando esta norma tan sencilla se lleva a otro escenario: "hacerse millonario" inexplicablemente empieza a complicarse por momentos....
Lo lógico sería pensar que si quiero hacerme millonario y no sé como se hace eso... si me fijo, observo e imito a alguien que ya ha llegado allí, debería tener las claves para llegar al mismo lugar que él. Y efectivamente es así de sencillo: "copia lo que ha hecho alguien que como tu, no era millonario y ha conseguido serlo!"
Insisto... Si realmente es tan sencillo, qué falla?
Bien... pues una cosa es la técnica, es decir, tener los conocimientos de lo que hay que hacer para conseguir tal o cual cosa y otra muy distinta (pero de vital importancia) es tener "lo que hay que tener para conseguirlo" pero.... que es lo que hay que tener?
En primer lugar, el primer y principal factor es: LA CAPACIDAD DE COMPROMISO CON UNO MISMO... dicho así puede sonar irrisorio.... pero si hacemos un ejercicio de reflexión, nos daremos cuenta de que si hay algo que al ser humano le cuesta, es precisamente, comprometerse.... pero más aún, comprometerse con uno mismo.
Imaginad que hemos quedado con nuestro vecino para llevarle al aeropuerto esta tarde a las seis. Posiblemente este compromiso lo hemos adquirido de forma casi involuntaria y probablemente forzados por ese fantasma llamado "quedar bien" del que nos cuesta deshacernos a veces... Os puedo asegurar, que salvo que seamos unos auténticos "trovatore di la mattina" y no nos preocupe en absoluto lo que piensen de nosotros, cuando lleguen las seis de la tarde, por cansados, agotados o apáticos que nos encontremos, haremos de tripas corazón y llevaremos a nuestro vecino al aeropuerto, incluso aunque durante todo el trayecto nos estemos acordando de toda su familia, detrás de esa falsa sonrisa que le estamos regalando.
Sin embargo, si el compromiso lo hemos adquirido con nosotros mismos, en ese ataque de "motivación y enfoque" cuando esta mañana nos levantamos, nos miramos en el espejo y nos dimos cuenta de que pagar el gimnasio no provoca que nuestra silueta mejore, si no que además hay que acudir e incluso hacer ejercicio.... qué cosas!!!
Bien.... pues en ese arranque de "voy a convertirme en alguien formal y constante" nos comprometimos con nosotros mismos y nos dijimos: "esta tarde a las seis iré al gimnasio, llueva, truene o haga sol".... Curiosamente, cuando lleguen las seis, encontraremos mil excusas que conducirán a que ese compromiso adquirido no llegue a buen fin.... sí... tal como lo estás pensando: no iremos al gimnasio a las seis... una vez más. Pero por que? pues sencillamente porque con quien nos hemos comprometido es con nosotros mismos y como tenemos la mala costumbre de respetarnos poco, caemos en la permisividad y no cumplimos lo que nos marcamos.... no sin además añadir la famosa procrastinación diciéndonos: "si eso... ya empiezo mañana".
Puede resultar hasta cómico, pero la realidad es que la falta de compromiso con uno mismo es el principal motivo por el que la mayoría de personas no son capaces de cumplir sus objetivos, incluso si su objetivo es "hacerse millonario".
Como veis, no se trata de saber hacer, si no de tener la disciplina o "fortaleza emocional" para hacerlo.
Otro día os hablaré de otros factores tan importantes como éste que son los que nos alejan de eso tan ansiado por todos: hacerse rico!!!
RECUERDA: La primera "prueba" que hay que pasar para hacerse millonario es tener capacidad de compromiso con uno mismo.... por tanto, cuando consigas ir al gimasio cada día sin faltar uno solo.... si quieres, empezamos a trazar tu plan de acción hacia el éxito!!!
Pero.... si es tan sencillo, por qué entonces no todo el mundo es millonario?
Dice Harv Ecker (el gurú de "hacer dinero") que si no sabes hacer algo, te fijes e imites a alguien que sí sabe hacerlo.... la verdad es que esto es bastante obvio y simple y no es necesario tener tres doctorados para entenderlo.... pero cuando esta norma tan sencilla se lleva a otro escenario: "hacerse millonario" inexplicablemente empieza a complicarse por momentos....
Lo lógico sería pensar que si quiero hacerme millonario y no sé como se hace eso... si me fijo, observo e imito a alguien que ya ha llegado allí, debería tener las claves para llegar al mismo lugar que él. Y efectivamente es así de sencillo: "copia lo que ha hecho alguien que como tu, no era millonario y ha conseguido serlo!"
Insisto... Si realmente es tan sencillo, qué falla?
Bien... pues una cosa es la técnica, es decir, tener los conocimientos de lo que hay que hacer para conseguir tal o cual cosa y otra muy distinta (pero de vital importancia) es tener "lo que hay que tener para conseguirlo" pero.... que es lo que hay que tener?
En primer lugar, el primer y principal factor es: LA CAPACIDAD DE COMPROMISO CON UNO MISMO... dicho así puede sonar irrisorio.... pero si hacemos un ejercicio de reflexión, nos daremos cuenta de que si hay algo que al ser humano le cuesta, es precisamente, comprometerse.... pero más aún, comprometerse con uno mismo.
Imaginad que hemos quedado con nuestro vecino para llevarle al aeropuerto esta tarde a las seis. Posiblemente este compromiso lo hemos adquirido de forma casi involuntaria y probablemente forzados por ese fantasma llamado "quedar bien" del que nos cuesta deshacernos a veces... Os puedo asegurar, que salvo que seamos unos auténticos "trovatore di la mattina" y no nos preocupe en absoluto lo que piensen de nosotros, cuando lleguen las seis de la tarde, por cansados, agotados o apáticos que nos encontremos, haremos de tripas corazón y llevaremos a nuestro vecino al aeropuerto, incluso aunque durante todo el trayecto nos estemos acordando de toda su familia, detrás de esa falsa sonrisa que le estamos regalando.
Sin embargo, si el compromiso lo hemos adquirido con nosotros mismos, en ese ataque de "motivación y enfoque" cuando esta mañana nos levantamos, nos miramos en el espejo y nos dimos cuenta de que pagar el gimnasio no provoca que nuestra silueta mejore, si no que además hay que acudir e incluso hacer ejercicio.... qué cosas!!!
Bien.... pues en ese arranque de "voy a convertirme en alguien formal y constante" nos comprometimos con nosotros mismos y nos dijimos: "esta tarde a las seis iré al gimnasio, llueva, truene o haga sol".... Curiosamente, cuando lleguen las seis, encontraremos mil excusas que conducirán a que ese compromiso adquirido no llegue a buen fin.... sí... tal como lo estás pensando: no iremos al gimnasio a las seis... una vez más. Pero por que? pues sencillamente porque con quien nos hemos comprometido es con nosotros mismos y como tenemos la mala costumbre de respetarnos poco, caemos en la permisividad y no cumplimos lo que nos marcamos.... no sin además añadir la famosa procrastinación diciéndonos: "si eso... ya empiezo mañana".
Puede resultar hasta cómico, pero la realidad es que la falta de compromiso con uno mismo es el principal motivo por el que la mayoría de personas no son capaces de cumplir sus objetivos, incluso si su objetivo es "hacerse millonario".
Como veis, no se trata de saber hacer, si no de tener la disciplina o "fortaleza emocional" para hacerlo.
Otro día os hablaré de otros factores tan importantes como éste que son los que nos alejan de eso tan ansiado por todos: hacerse rico!!!
RECUERDA: La primera "prueba" que hay que pasar para hacerse millonario es tener capacidad de compromiso con uno mismo.... por tanto, cuando consigas ir al gimasio cada día sin faltar uno solo.... si quieres, empezamos a trazar tu plan de acción hacia el éxito!!!
lunes, 26 de marzo de 2012
Por que no funcionan mis relaciones?
Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué no funcionan algunas de nuestras relaciones, ya sean de tipo romántico, de amistad o profesionales. Normalmente cuando buscamos un motivo, solemos encontrar varios, entre ellos esa falta de "química" de la que tanto se habla.
Es cierto que nos sentimos atraídos hacia algunas personas más que hacia otras, pero... por qué no funcionan entonces esas relaciones que comenzaron entre personas que sí se atraían o se gustaban?
Los seres humanos somos seres meramente emocionales. No hace falta ser científico para saber que cuando nos dejamos llevar por la emoción nuestra razón se nubla y no podemos pensar con claridad (enfado, ira, miedo, enamoramiento,etc.). Y ya va siendo cada vez más conocido que en el entorno profesional, una buena gestión de las emociones es la clave del éxito. Sin embargo es más frecuente encontrar obstáculos que facilidades cuando dos o más personas interactúan.
La razón por la que no funcionan en ocasiones (puntuales o no) cualquier tipo de relación se debe fundamentalmente a la falta de equilibrio emocional en alguna o en las dos partes. Es importante saber que ese equilibrio depende del propio individuo, sin embargo, si somos la "otra parte" y estamos realmente interesados en hacer que esa relación funcione, podemos hacer mucho para ayudar a conseguirlo y de esa forma juegue a nuestro favor, o mejor dicho, a favor de la relación por la que apostamos.
A continuación os detallo las 6 necesidades básicas que debemos tener cubiertas para ser poseedor de ese valioso equilibrio emocional del que hablamos:
1. La certidumbre
2. La Incertidumbre
3. La "Significancia"
4. El Amor o Conexión
5. El Crecimiento
6. La Contribución
Hoy os hablaré sobre la primera:
1. La CERTIDUMBRE - Necesitamos sentirnos seguros de las cosas importantes que ocurren en nuestra vida cotidiana. Hechos tan simples como tener la seguridad de que cuando abras el grifo va a salir agua, pueden ser responsables de hacernos sentir equilibrados o no. Si cuando me levante mañana, no tengo la seguridad de que mi coche va a arrancar, ésto me provocará un nivel de ansiedad que alterará mi forma natural de "ser". Sentir dudas, no tener la seguridad de que las cosas funcionarán como necesitamos que funcionen, pueden alterar de forma considerable las sustancias químicas de nuestro cerebro y por tanto nuestro equilibrio emocional.
No siempre podemos influir directamente en que las "cosas materiales" de la otra parte de nuestra relación, funcionen, pero sí podemos contribuir a que en su interactuación con nosotros, no exista esa inseguridad que tantos problemas puede provocar.
De modo que, si algo en mi relación con mi pareja, amigo o cliente no está funcionado como quisiera, debería empezar por preguntarme: ¿mi comportamiento en esta relación está produciendo inseguridad en la otra parte?
La forma más fácil de conseguir paliar esta "ansiedad" en la otra persona es ofreciedo la información necesaria.
Con frecuencia, "pecamos" de ser escuetos en nuestra comunicación, ya que damos por hecho que la otra parte ha entendido y que con la información que le hemos proporcionado, ha tenido más que suficiente. Otro error común es pensar, que si necesita más información, la pedirá. No todas las personas actúan de la misma forma ni tienen los mismos patrones de conducta, por tanto existen personas que a pesar de necesitar más información, no la piden por varios motivos: timidez (no quieren molestar) sentido del ridículo (el otro puede pensar que soy torpe) exceso de confianza en el otro (si no me lo ha dicho es que no es importante o no tiene más información), etc. etc.
En ocasiones una simple puntualización, una explicación más detallada o lo que suele ser más útil: una pregunta clave, pueden ayudar a mitigar la ansiedad que la incertidumbre produce y que si no se palia a tiempo, puede disparar los niveles de ansiedad hasta provocar esas desagradables emociones negativas que tanto dañan a cualquier tipo de relación.
Si en ocasiones nos hacemos este tipo de preguntas:
Por qué mi cliente desconfía de mi puntualidad al entregar el producto?
Por qué mi secretaria se equivoca tanto?
Por que mi jefe no me apoya?
Por qué mi pareja muestra celos en ocasiones? etc. etc.
Es muy posible que nuestro comportamiento "esquivo" esté produciendo esas dudas que serían fácilmente subsanables con un poco más de información.
Es cierto que nos sentimos atraídos hacia algunas personas más que hacia otras, pero... por qué no funcionan entonces esas relaciones que comenzaron entre personas que sí se atraían o se gustaban?
Los seres humanos somos seres meramente emocionales. No hace falta ser científico para saber que cuando nos dejamos llevar por la emoción nuestra razón se nubla y no podemos pensar con claridad (enfado, ira, miedo, enamoramiento,etc.). Y ya va siendo cada vez más conocido que en el entorno profesional, una buena gestión de las emociones es la clave del éxito. Sin embargo es más frecuente encontrar obstáculos que facilidades cuando dos o más personas interactúan.
La razón por la que no funcionan en ocasiones (puntuales o no) cualquier tipo de relación se debe fundamentalmente a la falta de equilibrio emocional en alguna o en las dos partes. Es importante saber que ese equilibrio depende del propio individuo, sin embargo, si somos la "otra parte" y estamos realmente interesados en hacer que esa relación funcione, podemos hacer mucho para ayudar a conseguirlo y de esa forma juegue a nuestro favor, o mejor dicho, a favor de la relación por la que apostamos. A continuación os detallo las 6 necesidades básicas que debemos tener cubiertas para ser poseedor de ese valioso equilibrio emocional del que hablamos:
1. La certidumbre
2. La Incertidumbre
3. La "Significancia"
4. El Amor o Conexión
5. El Crecimiento
6. La Contribución
Hoy os hablaré sobre la primera:
1. La CERTIDUMBRE - Necesitamos sentirnos seguros de las cosas importantes que ocurren en nuestra vida cotidiana. Hechos tan simples como tener la seguridad de que cuando abras el grifo va a salir agua, pueden ser responsables de hacernos sentir equilibrados o no. Si cuando me levante mañana, no tengo la seguridad de que mi coche va a arrancar, ésto me provocará un nivel de ansiedad que alterará mi forma natural de "ser". Sentir dudas, no tener la seguridad de que las cosas funcionarán como necesitamos que funcionen, pueden alterar de forma considerable las sustancias químicas de nuestro cerebro y por tanto nuestro equilibrio emocional.
No siempre podemos influir directamente en que las "cosas materiales" de la otra parte de nuestra relación, funcionen, pero sí podemos contribuir a que en su interactuación con nosotros, no exista esa inseguridad que tantos problemas puede provocar.
De modo que, si algo en mi relación con mi pareja, amigo o cliente no está funcionado como quisiera, debería empezar por preguntarme: ¿mi comportamiento en esta relación está produciendo inseguridad en la otra parte?
La forma más fácil de conseguir paliar esta "ansiedad" en la otra persona es ofreciedo la información necesaria.
Con frecuencia, "pecamos" de ser escuetos en nuestra comunicación, ya que damos por hecho que la otra parte ha entendido y que con la información que le hemos proporcionado, ha tenido más que suficiente. Otro error común es pensar, que si necesita más información, la pedirá. No todas las personas actúan de la misma forma ni tienen los mismos patrones de conducta, por tanto existen personas que a pesar de necesitar más información, no la piden por varios motivos: timidez (no quieren molestar) sentido del ridículo (el otro puede pensar que soy torpe) exceso de confianza en el otro (si no me lo ha dicho es que no es importante o no tiene más información), etc. etc.
En ocasiones una simple puntualización, una explicación más detallada o lo que suele ser más útil: una pregunta clave, pueden ayudar a mitigar la ansiedad que la incertidumbre produce y que si no se palia a tiempo, puede disparar los niveles de ansiedad hasta provocar esas desagradables emociones negativas que tanto dañan a cualquier tipo de relación.
Si en ocasiones nos hacemos este tipo de preguntas:
Por qué mi cliente desconfía de mi puntualidad al entregar el producto?
Por qué mi secretaria se equivoca tanto?
Por que mi jefe no me apoya?
Por qué mi pareja muestra celos en ocasiones? etc. etc.
Es muy posible que nuestro comportamiento "esquivo" esté produciendo esas dudas que serían fácilmente subsanables con un poco más de información.
lunes, 20 de febrero de 2012
Yo mato por vender... y tu?
España va mal, eso lo sabemos todos... ahora, que "casi todos" tengamos "un poquito" de culpa no es algo tan aceptado, pero no por ello deja de ser verdad.
Me acaba de ocurrir, es una de tantas veces que me ocurre a lo largo de las semanas, y hoy me he parado a aportar mi granito de arena, ya que considero que sería una aberración pasar por alto estos hechos teniendo en cuenta la situación económica que vivimos y por tanto, la necesidad que hay de salir a flote.
El domingo, mientras desayunaba "hojeaba" por las tiendas de internet unas carpetas de polipiel que deseo personalizar con el logotipo de mi empresa para regalarla a algunos clientes. Me puse manos a la obra y una vez encontrado el producto que me podía convenir, envié una solicitud de presupuesto para 50 carpetas. De entrada me pareció un tanto dificultoso tener que solicitar un presupuesto con su consiguiente espera y no poder tener respuesta inmediata online para un producto de ese tipo que, repito, se vende online... sin embargo, a regañadientes como estaba interesada lo envié. Paralelamente, comenté públicamente en twitter mi deseo de adquirir esas carpetas, por si alguien de mis "vecinos" twiteros podrían conocer a algún otro "vecino" que se dedicara a ello (de eso tratan las redes sociales, no?).
Bien... mis vecinos twiteros debían estar viendo el futbol porque no tuve ni una sola respuesta por parte de nadie, por tanto, quiero entender que nadie jamás en la vida ha personalizado regalos de empresa (sí, es ironía), pero este fue el menor de los males. Lo que verdaderamente me indignó fue, al abrir mi correo esta mañana y ver la respuesta de la mencionada empresa, que decía literalmente:
"Buenos días. El pedido mínimo es a partir de 100 unidades. Un saludo. Dpto. Comercial Synoprom"
Como no cabía en mi asombro, y derrochando generosidad para priorizar en mi contribución a su crecimiento como profesionales de la venta, de forma gratuita, en lugar de gritarles algo así como MEQUETREFES!!!, ni corta ni perezosa les contesté:
"O tienen uds. pocas ganas de vender o dificultan muchísimo el proceso. No se han parado a pensar que quizá podría estar interesada en 100 unidades? Ahora tenemos que volver a intercambiar mails y perder más tiempo para conseguir el presupuesto y poder tomar una decisión???"
Les añadía que mi crítica pretendía ser constructiva y les saludaba cordialmente, invitándoles y/o otorgándoles una segunda oportunidad.
Bien, pues es lunes, no tengo el presupuesto como me habría gustado... no obstante como sé que estoy en España había agendado tomar la decisión (sí, yo agendo esas cosas) el miércoles teniendo en cuenta que no esperaba tener el presupuesto antes del martes, pero con el mail que me acaban de enviar vuelvo a tener serias dudas de poder regarlarles a mis clientes eso que tanto ansiaba porque Synoprom, en lugar de tomar la crítica de un potencial cliente como algo constructivo, reflexionar, tomar conciencia de su actitud y rectificar como haría un buen profesional pidiendo disculpas y remediándolo de inmediato, me acaba de contestar literalmente:
"Buenos días. En todos nuestros artículos hay un pedido mínimo por razones de coste de producción, personalización y envío. Le agradecemos la crítica constructiva. Un cordial saludo"
Lo lógico sería pensar, que aunque ni hayan utilizado mi nombre para dirigirse a mí, ni se hayan disculpado por su actitud y tras "irónicamente" agradecer mi crítica, lo lógico es que me hubieran incluído el presupuesto... verdad??? o soy yo que soy demasiado exigente con mis futuros proveedores???
En fin, señores... yo, "mato por vender"... si tengo que hacer el pino, procuraré hacerlo con el máximo glamour y cuanta elegancia sea capaz de derrochar, pero les aseguro que el pino queda hecho.
Posiblemente mi deformación profesional me lleva a analizarlo absolutamente todo y a veces incluso me funciona bien, por lo que mi conclusión a esto es que aún no nos hemos dado cuenta que tenemos una seria NECESIDAD (gordo palabro) de vender, de mover el dinero, de generar riqueza, de ser activos, de estar los primeros, de llegar antes, de tomar la iniciativa, de pensar, de ser pro-activos, de morir si hace falta (soy andaluza, apasionada y exagerada, por no decir Aristofánica como diría un buen amigo mío... no me lo tengan en cuenta)
Desahogada quedé... y en el fondo sé que aunque el orgullo (muy español y dañino palabro) de ese señor que se haya sentido atacado por mi Aristofánica forma de decirles que "muevan el culo" cuando vuelva hoy a su casa se lo cuente a su señora y ésta le lleve la contraria o no... en el fondo... muy en el fondo, él sabrá que no lo ha hecho bien, y aunque haya perdido mi pedido, si es medianamente inteligente, que seguramente lo será... en el próximo pedido tendrá muchísimo más cuidado.
domingo, 19 de febrero de 2012
El flaco favor de los sindicatos a los trabajadores
Tenía 18 años cuando empecé a trabajar por primera vez. Recuerdo la sensación que me producía el nudo en el estómago, como si fuera ayer. Desde bien temprano, me levanté, me duché, desayuné y me vestí para la ocasión. Como estaba recién llegada aún no tenía uniforme por lo que procuré vestirme de chaqueta intentando no desentonar con el resto de compañeros. Camino del trabajo, las piernas me temblaban y por supuesto no me atrevía a decirle a mi padre, que me acompañaba, que estaba tremendamente asustada.
A las ocho en punto, me presenté ante el "Sr. Director" con mi cara de no haber roto un plato en mi vida (a esa edad, allá por 1982 había roto pocos, ciertamente) y abrí ojos y oídos al máximo para procurar empaparme de todo cuanto pude, ya que no tenía ni idea de lo que tenía que hacer en ese puesto. Os preguntaréis por qué me eligieron a mí y no a otra persona con más experiencia y tiene respuesta: era una de las tres personas que en aquel entonces hablaba un inglés fluido en Córdoba, las otras dos eran mis hermanas mayores. Dominar el idioma inglés era, sin duda, imprescindible, para aquel puesto y curiosamente ninguno de mis diez compañeros lo hablaban... alguno chapurreaba un poco de "spanglish" á fuerza de tratar con extanjeros y llevar trabajando en esa misma empresa durante muchos años. Pero aparte del dominio del idioma, no tenía ni un ápice de experiencia ni conocimiento de aquello para lo que me habían contratado.
Al cabo de dos semanas, gracias a la dedicación y voluntad de enseñarme de "alguno" de mis compañeros (otros me veían como una clara amenaza: pimera mujer en el departamento, joven, con muchas ganas de trabajar y no demasiado tonta) ya empezaba a familiarizarme con el complejo sistema de trabajo que tenían implantado para un negocio "a priori" bastante sencillo. Indudablemente por aquel entonces ni soñar con lo que era un ordenador. La "máquina Anker" era la que a base de golpes cuando se atrancaba nos sacaba de apuros y nos permitía conocer la productividad del negocio con cierta fiabilidad (a los años llegó la NCR, toda una revolución) algún día contaré la crisis tan profunda que produjo la llegada de los primeros ordenadores (IBM, por supuesto). Para entonces ya había ascendido a jefe de departamento y me jugué la cabeza literalmente al "obligarles" de un día para otro a retirar cualquier otro soporte documental que no fuera el informático... pero esto merece un capítulo aparte.
El primer mes pasó de forma muy rápida para mí, me resultó excitante y acumulé más información en mi cabeza de la que pensaba que era capaz. Aún así, yo sentía que aún me quedaba muchísimo por aprender, y aunque ponía de mi parte, no solo atención, si no horas y horas de trabajo extra (solía quedarme dos o tres horas después de mi horario de salida para aprender más) consideraba que aquello era un gran aprendizaje para mí... una gran apuesta por parte de la empresa y sin duda una aventura para ambos.
Bien, pues llegó final de mes... todos mis compañeros bajaron a la oficina de administración a cobrar su sueldo (entonces se cobraba en metálico) pero yo no lo hice, tanto fue así que no solo no bajé a cobrar si no que tuve al director de administración detrás de mi un par de meses recordándome continuamente que tenía el dinero allí preparado para dármelo. Me decía que pasara por la oficina para firmar y recogerlo y yo con evasivas le toreaba hasta que un día me dijo: "¿pero es que no quieres cobrar?" a lo que yo, como una adolescente que era, le contesté: "es que me da vergüenza cobrar porque no creo merecerlo".
Cuando cuento esto a personas jóvenes que están a punto de comenzar en su vida laboral, se echan las manos a la cabeza y posiblemente alguno no se lo crea. Pero la realidad es que, cuando se empieza a trabajar por primera vez en una empresa, por muy hábil que se sea, la realidad es que se trata de un aprendizaje, puesto que el trabajador en esa circunstancia no es en absoluto productivo durante los primeros meses (en unos casos más que en otros).
En cualquier caso, a donde quiero llegar es a que para exigir, antes hay que demostrar y lamentablemente en nuestra cultura (sálvese quien pueda) estamos muy acostumbrados a exigir porque nos creemos con ese derecho sin más. Entiendo que los sindicatos deben velar porque las condiciones del trabajador sean óptimas, y que estén ahí para defenderles ante injusticias que se pudieran cometer, pero lo que no entenderé jamás es que los sindicatos se dediquen a exigir sin más, a no utilizar el sentido común y a "vivir del cuento" disfrazándose de samaritanos. Tanto es así, que hoy por hoy somos el país menos productivo de Europa y el que posiblemente ofrezca más derechos al trabajador. Si eso es justicia y hacer las cosas bien, que venga Dios (o quien sea) y lo vea.
Quiero pensar que los sindicatos no se han parado a pensar en el flaco favor que les hacen a los trabajadores, convirtiéndoles en seres con poca capacidad y/o deseo de esfuerzo, de demostrar, de crecer profesionalmente. Considero que distorsionan la visión de la realidad, y les inducen a la poca implicación en la empresa con su consecuente desmotivación tan necesaria para "hacer las cosas bien". Al final, pierden todos: la empresa cuenta con trabajadores exigentes y poco productivos y los trabajadores están desmotivados y no encuentran su "por qué" tan necesario para ser feliz en esta vida y máxime en la vida laboral en la que nos pasamos gran parte de ella.
Creo profundamente en la justicia, y si hay empresarios "negreros" por supuesto que hay que luchar contra ello, pero también creo que el empresario que se precie sabe que cuando te centras en las personas, los resultados son mucho mejores. Los sindicatos, a mi entender en este proceso, lo único que consiguen es "cortocircuitar" y alejar a ambos de sus objetivos. Defender injusticias? Por supuesto! Pero no demagogia barata que confude, manipula y priva del mas preciado de los derechos: la libertad de elegir.
Por eso... cuando entrevisto a alguien que aún tiene que demostrar y me pregunta que cuanto va a cobrar... no puedo evitar pensar que es "víctima del sindicalismo" y entre otras sensaciones, me da mucha pena.
lunes, 13 de febrero de 2012
La Reforma Laboral, Creencias y Paradigmas...
Muchos estamos hablando de la "tan esperada" reforma laboral: unos para soltar adrenalina criticándola con ahínco para demostrar su más absoluta repulsión al gobierno actual, otros del color contrario, para, valga la redundancia, hacer todo lo contrario. Por otro lado están los que intentan entenderla con la mayor objetividad de la que son capaces, haciendo un esfuerzo por confiar en sus futuros "prometidos" beneficios y decidiendo apoyarla mientras tanto, defendiéndola no sin cierto miedo (las fórmulas mágicas están muy bien pero solo para las películas de Harry Potter). Me quiero incluir entre estos últimos, no sin mis momentos de crisis de fé y mis más de cuatro cuestionamientos al respecto.
Ayer le preguntaba a un buen amigo que se dedica profesionalmente a la economía y las finanzas, y amablemente me argumentó, considero que muy bien, cada una de mis dudas al respecto. Confieso que aún así veo, como una mayoría, un futuro incierto, pero con todos los datos que he podido recopilar, opto por decidir creer que esta medida es "el menos malo de los males" dentro de la situación dificilísima que estamos atravesando.
Pero independientemente de lo que el gobierno diga, pretenda o se haya marcado como objetivo al tomar esta medida, en las reacciones, creo que existe un trasfondo cultural importante que tiene más que ver con la psicología del ser heumano e incluso me atrevería a hablar de antropología.
Navegando un poco por la redes sociales, comentando, debatiendo y en algunos casos discutiendo con personas de todo tipo de opiniones, he podido constatar que existe una postura muy clara y bastante generalizada entre la clase trabajadora que considero está basada en una creencia dañina y/o limitante:
Muchos trabajadores por cuenta ajena tienen la creencia de que a los empresarios les gusta despedir y que por eso están encantados con la idea de esta reforma laboral. Piensan seriamente y es casi imposible hacerles cambiar de opinión que estas medidas se toman para beneficiar a la empresa, entendiendo este "beneficio" como "ayudar a enriquecerse más al rico a costa del esfuerzo del pobre". Veo que muy pocos entienden que las empresas (o muchas de ellas) esán pasando por momentos difíciles, están sobredimensionadas y tienen verdaderos problemas para sobrevivir.
No conozco a ningún empresario que disfrute con una situación así y menos aún que sienta placer por tener que despedir a sus empleados. El hecho de tener que plantearse un despido solo indica que la empresa no es todo lo productiva que se desearía, por tanto, no es plato de buen gusto para nadie. Observo que cuando se habla de "empresa" se piensa en aquellas macroempresas que parecen tan impersonales y que dan muestras de no tener ningún tipo de respeto por el ser humano (que no dudo que las haya) pero la realidad es que hay muchos... muchísimos empresarios que hacen verdaderos estragos no solo por sobrevivir, si no por procurar mantener esos puestos de trabajo de los que se sienten, en gran parte responsables.
Desde aquí quiero brindar homenaje a todos esos empresarios que están arriesgando su dinero, que además lo están pasando mal por la incertidumbre que existe, que se ven forzados a tomar decisiones drásticas e impopulares que no solo no les gustaría tomar, si no que más de una mala noche les hacen pasar... y que además de todo eso no sienten ningún "apoyo moral" por parte de casi nadie... y que a pesar de todo eso, siguen adelante.
Siempre procuro hacer y pido a los demás que hagan un esfuerzo por cuestionarse sus creencias. En ocasiones han sido instauradas en nuestro cerebro de forma errónea (la mayoría por influencia social y/o experiencias puntuales vividas) pero muchas de ellas no dejan de ser paradigmas que lejos de beneficiarnos nos impiden ver la realidad desde otras perspectivas que no nos ayudar a crecer.
Por último confiar y desear que estas medidas sean realmente la solución para todos y que todos pongamos nuestro granito de arena para conseguir salir a flote.
miércoles, 18 de enero de 2012
Vincular los salarios a la productividad: Sí!
Yo no debería estar escribiendo este artículo. Debería estar trabajando, sin duda. Tengo la suerte de trabajar por cuenta propia, por lo que, lo que no haga ahora, no me quedará más remedio que hacerlo después, esto es: quitándome horas de sueño, de ocio, de ejercicio físico, de estar con familia y amigos, etc. Pero es el precio que he elegido pagar al haber estado "twiteando" que, dicho sea de paso, es lo que me ha traído aquí a escribir este artículo (lo de post, no me gusta demasiado).
Esto mismo (lo de hacer cualquier cosa, menos trabajar) hay muchas personas que estando por cuenta ajena también hacen y que cuando llega su hora de salida del trabajo, se marchan, felices o no de haber cumplido con su "deber" (no existe estadística sobre la procrastinación laboral en España, que yo sepa, pero, en ocasiones, una pequeña o mediana muestra sirve de ejemplo fiable). En cualquier caso, por poca científica que sea mi teoría, lo que sí sabemos es que España es uno de los países menos productivos de Europa.
Interactuaba con un twittero, estudiante de Economía, y discrepábamos sobre la medida que Rajoy anunciaba sobre vincular el salario a la productividad. En mitad de ese apasionante debate expresado en "estrechas" frases de 140 caracteres recordé la famosa frase del mormón Romney (con todos mis respetos a los mormones) días atrás que hablaba de algo así como: "recuperar el alma de América" que más o menos venía a decir (criticando claramente el sistema europeo) que en América no eran conformistas, que les gustaba el riesgo, que eran valientes, que no necesitaban seguridad económica alguna, que ya ellos solitos se "buscaban las habichuelas" tal como diría mi madre. Es decir, que los americanos (del norte) tenían alma de emprendedores y que por eso les había ido mejor que al resto del mundo. Reconozco que me sentó un poco mal, pero en el fondo, creo que tiene mucha razón.
Mi interlocutor @juankar93 me apuntaba, durante nuestra discusión twittera, que en EEUU más del 63% quieren ser emprendedores... desconozco si la cifra es reciente, pero estoy completamente de acuerdo en que en España no somos tan "valientes" ni siquiera tan atrevidos.
Y como quiera que nos falta esa iniciativa para solucionar problemas por nuestra cuenta, defiendo la medida anunciada porque, si tal como muestran las estadísticas, somos el país menos productivo de Europa, tenemos una tasa de desempleo del 22% , los bancos no tienen un duro, el gobierno está endeudado hasta las cejas.... algo habrá que hacer al respecto.
Defiendo, por sentido común y creo que incluso por sentido de la justicia, que en función del esfuerzo debería ser la recompensa, por tanto, ligar la remuneración a la productividad no me puede parecer mal en ningún caso. Pero más allá de la "justicia" considero que esta medida es pragmática y solo puede contribuir a aumentar la productividad (prioritario en estos momentos).
Argumentaba @juankar93 con buen criterio, creo, que un menor poder adquisitivo solo empobrecería a la nación, puesto que el consumo se vería afectado ergo el PIB, por tanto aumentarían los intereses, y al final el dinero valdría menos y se pagaría más caro.
Pero... vayamos por partes:
1) Existe actualmente un 22% de la población en situación de desempleo (y no todos cobran un subsidio digno).Independientemente de que a estas personas les estamos pagando entre todos los demás que sí pagamos impuestos, el poder adquisitivo de este grupo ya es bastante limitado, por lo que su capacidad de consumo también lo es.
2) La tendencia actual es que las empresas, cada día mas, fabriquen fuera de España, ya que el costo social es muy inferior al de aquí. Si no se abaratan los costes en España, y/o seguimos siendo poco productivos, indudablemente la tasa de desempleo en ningún caso mejorará, si no todo lo contrario.
Sostener que lo importante es aumentar el poder adquisitivo para fomentar el consumo, como hecho aislado, me puede parecer razonable o lógico... pero ¿cómo lo hacemos? es decir, ¿qué empresa va a pagar más si no produce y vende más? Que harán esos miles de negocios que nadan entre la supervivencia y la muerte cercana si no se les ayuda en el gasto principal? Cómo invertirán las grandes empresas en I+D, en creación de nuevos proyectos, etc. si se les ponen barreras?
No soy economista, y sin duda, cualquiera con una estupenda teoría podrá desmontar mi exposición, pero hoy por hoy y hasta que me demuestren "claramente" lo contrario, estoy convencida de que para construir una casa, antes hay que poner los cimientos...
Esto mismo (lo de hacer cualquier cosa, menos trabajar) hay muchas personas que estando por cuenta ajena también hacen y que cuando llega su hora de salida del trabajo, se marchan, felices o no de haber cumplido con su "deber" (no existe estadística sobre la procrastinación laboral en España, que yo sepa, pero, en ocasiones, una pequeña o mediana muestra sirve de ejemplo fiable). En cualquier caso, por poca científica que sea mi teoría, lo que sí sabemos es que España es uno de los países menos productivos de Europa.
Interactuaba con un twittero, estudiante de Economía, y discrepábamos sobre la medida que Rajoy anunciaba sobre vincular el salario a la productividad. En mitad de ese apasionante debate expresado en "estrechas" frases de 140 caracteres recordé la famosa frase del mormón Romney (con todos mis respetos a los mormones) días atrás que hablaba de algo así como: "recuperar el alma de América" que más o menos venía a decir (criticando claramente el sistema europeo) que en América no eran conformistas, que les gustaba el riesgo, que eran valientes, que no necesitaban seguridad económica alguna, que ya ellos solitos se "buscaban las habichuelas" tal como diría mi madre. Es decir, que los americanos (del norte) tenían alma de emprendedores y que por eso les había ido mejor que al resto del mundo. Reconozco que me sentó un poco mal, pero en el fondo, creo que tiene mucha razón.
Mi interlocutor @juankar93 me apuntaba, durante nuestra discusión twittera, que en EEUU más del 63% quieren ser emprendedores... desconozco si la cifra es reciente, pero estoy completamente de acuerdo en que en España no somos tan "valientes" ni siquiera tan atrevidos.
Y como quiera que nos falta esa iniciativa para solucionar problemas por nuestra cuenta, defiendo la medida anunciada porque, si tal como muestran las estadísticas, somos el país menos productivo de Europa, tenemos una tasa de desempleo del 22% , los bancos no tienen un duro, el gobierno está endeudado hasta las cejas.... algo habrá que hacer al respecto.
Defiendo, por sentido común y creo que incluso por sentido de la justicia, que en función del esfuerzo debería ser la recompensa, por tanto, ligar la remuneración a la productividad no me puede parecer mal en ningún caso. Pero más allá de la "justicia" considero que esta medida es pragmática y solo puede contribuir a aumentar la productividad (prioritario en estos momentos).
Argumentaba @juankar93 con buen criterio, creo, que un menor poder adquisitivo solo empobrecería a la nación, puesto que el consumo se vería afectado ergo el PIB, por tanto aumentarían los intereses, y al final el dinero valdría menos y se pagaría más caro.
Pero... vayamos por partes:
1) Existe actualmente un 22% de la población en situación de desempleo (y no todos cobran un subsidio digno).Independientemente de que a estas personas les estamos pagando entre todos los demás que sí pagamos impuestos, el poder adquisitivo de este grupo ya es bastante limitado, por lo que su capacidad de consumo también lo es.
2) La tendencia actual es que las empresas, cada día mas, fabriquen fuera de España, ya que el costo social es muy inferior al de aquí. Si no se abaratan los costes en España, y/o seguimos siendo poco productivos, indudablemente la tasa de desempleo en ningún caso mejorará, si no todo lo contrario.
Sostener que lo importante es aumentar el poder adquisitivo para fomentar el consumo, como hecho aislado, me puede parecer razonable o lógico... pero ¿cómo lo hacemos? es decir, ¿qué empresa va a pagar más si no produce y vende más? Que harán esos miles de negocios que nadan entre la supervivencia y la muerte cercana si no se les ayuda en el gasto principal? Cómo invertirán las grandes empresas en I+D, en creación de nuevos proyectos, etc. si se les ponen barreras?
No soy economista, y sin duda, cualquiera con una estupenda teoría podrá desmontar mi exposición, pero hoy por hoy y hasta que me demuestren "claramente" lo contrario, estoy convencida de que para construir una casa, antes hay que poner los cimientos...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
