lunes, 17 de enero de 2011

¿Cuál es tu pasión?

Esta simple y sencilla pregunta suele "levantar ampollas" cuando se hace de forma inesperada...
Tengo costumbre de hacer esta pregunta a todas las "pobres víctimas" que caen en mis manos profesionales, bien sea de forma individual, en sesiones de coaching o de forma grupal en cursos o entrenamientos grupales, y puedo decir que es la pregunta estrella... es esa pregunta a la que muy pocos saben contestar. Si les das unos cuantos minutos para pensar, lógicamente algo encuentran, pero queda patente que eso que han encontrado no es su pasión.
¿Qué nos ocurre a los seres humanos? ¿No tenemos pasiones? Puedo decir que en mi experiencia, entre aproximadamente unas tres mil personas a los que he realizado esta pregunta, no más de trescientas personas han tenido una verdadera pasión. Esto significa, que Pitágoras me perdone si me confundo, que dos mil setecientos carecen completamente de una clara motivación a ser feliz...
Esta pregunta suele venir a colación de una anterior: ¿Qué te hace levantarte de la cama cada día? una de las respuestas más "divertidas" pero a la vez más"escalofriante" es: "porque suena el despertador" y aunque todos echamos unas carcajadas, la persona que contesta eso, lo hace completamente en serio.... es decir, que su motivación a encarar cada día es nada menos que un sonido estridente que le recuerda que su felicidad "onírica" ha terminado, y que por poco que le apetezca, está obligado a hacer algo que posiblemente le resulte horripilento (en el peor de los casos) o medianamente soportable (en el mejor).
Como todas las cosas en esta vida, estas preguntas, tienen una parte positiva... y os puedo asegurar que un 80% de las personas a las que se les realizan estas preguntas vuelven a los pocos días para decirme: "me dejaste pensando... y realmente es que no hay nada que me apasione y eso no me gusta nada" yo suelo lanzar un suspiro camuflado porque ya se que a partir de ahí... podemos empezar a trabajar.
Mi teoría es que una persona sin pasiones, difícilmente tendrá otro tipo de motivaciones para afrontar el día a día... y todos sabemos que realizar un trabajo día a día sin conocer cuál es nuestra motivación para relizarlo no suele ofrecer buenos resultados.
Desde aquí animo a todos a que busquen qué es eso que les mueve en la vida... qué es eso con lo que se acuestan cada noche, en lo que piensan nada más despertarse cada mañana... aquello que aún estando inmersos en mil quehaceres, aparece o pasa fugazmente por nuestra mente, de vez en cuando... aquello que da sentido a parte de nuestra vida...
Es posible que os estéis preguntando por qué es tan importante tener esa pasión... otros igual estáis pensando que lo que he descrito es algo parecido a una obsesión... y puede que tengáis razón, pero explicaré por qué lo considero tan importante: ya vamos sabiendo casi todos que las emociones son lo que mueven el mundo, a todos los niveles, y entre ellas se encuentran esas emociones que necesitamos para hacer el mundo "funcionar".
La emoción, a través de complejos sistemas de funcionamiento, genera una serie de sustancias químicas en nuestro cerebro, que actúan directamente sobre nuestro comportamiento. En función de esas sustancias, que pueden ser potenciadoras o inhibidoras, nuestro comportamiento nos ayuda o nos obstaculiza. Ese comportamiento ofrece lógicamente un resultado, que de nuevo, en función del tipo que haya sido, será positivo o negativo... y finalmente ese resultado potenciará la primera emoción que había generado todo este proceso, de modo que si al final el resultado es negativo, la emoción será más negativa aún convirtiendolo en un círculo vicioso del que no resulta fácil salir.
Quizá esta resumida explicación ayude a conocer la importancia de "sentir pasión" por algo o de tener una clara motivación a la hora de hacer cualquier cosa... en cualquier caso, os animo a buscar vuestra pasión, o como mínimo a potenciar vuestras emociones de modo que sean ellas y no la apatía la que mueva vuestras vidas.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Somos como creemos? o creemos que somos como nos gustaría ser?

¿Te ha ocurrido alguna vez que has contestado a las preguntas de un test de personalidad (por absurdo que fuera) y lo has hecho pensando en como te gustaría ser en lugar de responder con un 100% de sinceridad? Si es así no te preocupes, eres absolutamente "normal" incluso si has dudado a la hora de asentir a esta pregunta, sigues siendo absolutamente "normal"...
El ser humano tiende a verse tal como le gustaría ser en lugar de verse como realmente es, y esta afirmación puedo constatarla cada día durante mis sesiones de coaching y/o mentoring a directivos y mandos medios. Cuando les pido que se evalúen del 1 al 10 en capacidad de liderazgo, rara vez me encuentro con menos de un 9... los más jóvenes e inexpertos a veces dudan entre el 8 o el 9...
luego llega la hora de la verdad...
Tendríamos que empezar por definir qué es liderazgo.... bla....bla....bla... más de lo mismo! hay miles de definiciones... En un foro de debate del Harvard Business Review en el que participo, llevamos días intentando aclararnos acerca de las funciones más importantes de un CEO y os puedo asegurar que ni una sola de las personas que han hecho aportaciones han dado ni una sola clave práctica. Todos han definido más o menos, han teorizado "un CEO debe tener clara la misión y visión de la empresa" "un CEO debe saber delegar y contar con un equipo eficiente" "un CEO bla...bla...bla...." como diría mi hijo: patraña!
Creo que este es exactamente el problema con el que nos encontramos a la hora de liderar: no sabemos convertir la teoría en algo pragmático y menos aún sabemos aplicarlo o explicarlo de una forma sencilla para poder aplicarlo en el día a día.
Esta misma tarde le preguntaba a uno de mis coachees al observar su cara de desesperación ante los resultados económicos de su equipo: "cuando haces seguimiento a los resultados, y tu equipo te pone alguna de las excusas habituales, qué les dices?" para mi asombro (ya que era un líder 9 según él mismo), no supo qué contestar... También pude ver su cara de alivio cuando le ofrecí algunas respuestas (el mentoring ayuda a sacar más de una sonrisa de alivio :)
Aquí entrarían en juego varios factores: 1º que realmente te solidarices con ellos y pienses que tienen razón "como van a vender con la que está cayendo!" 2º que realmente no se sepa como contra-argumentar.... y aunque el primer factor es bastante común: tenemos tendencia a confundir lo "difícil" con lo "imposible", lo que normalmente me encuentro es que nadie ha enseñado a estas personas, que hoy día se les supone líderes, a liderar. Los menos expertos tienden a "ahogarse en un vaso de agua" lo que les lleva a cargarse con el trabajo de todos (al no ser capaces de liderar, ellos hacen el trabajo) y acabar quemados al poco tiempo. Y los más expertos contestarían algo así como: "pues lo objetivos hay que cumplirlos!" (el puñetazo en la mesa cada día se ve menos, aunque a veces aún me lo encuentro) A pesar de ser personas que han terminado una carrera, han realizado al menos un Master y tienen cierta experiencia laboral en gestión de equipos, tienen, en general, pocas habilidades para gestionar a otras personas aunque conozcan la teoría bastante bien.
Sin embargo, a la hora de evaluarse saben que por sus puestos "deberían" ser grandes líderes (nivel 9 o 10) y se evalúan como tales porque acaban creyéndose que lo son... y el que no esté de acuerdo que mire en su job description!
Como decía al principio de este post (ya sabeís que los de "pensamiento lateral avanzado", nos vamos fácilmente por las ramas :) nos gusta creer que somos comos nos gustaría ser o lo que es peor como los demás esperan que seamos... creo sinceramente que a veces nos falta la humildad para reconocer que no tenemos por qué saber de todo y que se aprende mucho más preguntando que haciendo creer que sabemos lo que no sabemos...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Un miércoles cualquiera... un abrazo cualquiera...

Un miércoles cualquiera, sino fuera porque estamos en Diciembre y hoy, una vez más han sorteado el "Gordo" de Navidad... Miro por la ventana y cae agua a "mantas", como dice mi madre... no ha parado de llover desde hace tres días, inusual en Málaga, aunque cada vez más frecuente (qué hemos hecho con el planeta?) No me apetece salir a la calle, ayer ya tomé mi dosis de frío y humedad cuando salí a almorzar con un buen amigo con el que tuve ocasión de debatir sobre mil cosas (hacía casi dos años que no nos veíamos) y como buenos amigos que somos, no estamos de acuerdo en casi nada, lo que hace nuestros infrecuentes encuentros más estimulantes aún. Fueron unas cuantas horas de animada charla, de buen vino, de risas, de recuerdos, de temas pendientes, de "matices" (así habíamos titulado nuestra cita.... tenemos la costumbre de ponerle título a nuestros encuentros) y unas cuantas horas de análisis de comportamientos (los dos somos muy dados a esto) y otras cuantas horas de "verdad absoluta" (llamo así a esos momentos en que puedes decir todo aquello que pasa por tu mente sin tener en cuenta lo que pueda pensar la persona que tienes enfrente, porque sea lo que sea, sabes que te entenderá) Debo aclarar que "Peter", el amigo con el que almorcé es uno de mis "amarillos"... quien conozca el concepto entenderá nuestra relación y seguramente será capaz de visualizar nuestro encuentro con la ambientación exacta. (quien no lo conozca, le recomiendo que indague... es imprescindible tener "amarillos" en tu vida) Al despedirnos me dijo: "has aprendido a abrazar" le prometí trabajar en ello años atrás, y aunque aún me cuesta, yo también he notado que he mejorado. Durante mi vida me he encontrado con muchas personas que no sabían abrazar, pero yo no fui consciente de no saber hacerlo yo misma hasta que alguien me lo dijo. Realmente ni siquiera pensaba que fuera importante... Tengo mi personal teoría sobre por qué a unas personas nos cuesta abrazar o mostrar nuestras emociones más que a otras... los expertos cuentan versiones muy distintas y no estoy en absoluto de acuerdo con que todos hayamos tenido carencias afectivas en la niñez. Lo que sí he podido constatar a lo largo de los años es que a las personas a las que nos cuesta expresar nuestras emociones tenemos unos cuantos rasgos más en común: 1. nos sentimos incómodos al recibir regalos (aunque valoremos el detalle) 2. nos sentimos incómodos cuando nos halagan (aunque por dentro nos guste oírlo) 3. nos sabemos vulnerables hacia ciertas conductas y las evitamos 4. tenemos cierta tendencia a emociones "yo-yo" (ahora siento/ahora no siento) 5. cuando nos dejamos llevar por nuestras emociones, tenemos tendencia a dar marcha atrás Podría continuar con unas cuantas más, pero creo que ya ha quedado bastante claro lo que nos ocurre: una vez más el MIEDO es el protagonista. Como trabajo en ello y poco a poco voy consiguiendo superar cada uno de mis miedos, animo a todo el que se vea reflejado a que no tenga miedo a vivir. Vivir supone sentir, disfrutar, sufrir, fracasar, tener éxito, reír, llorar... y un sinfín de emociones, unas más agradables que otras, pero todas necesarias para crecer como ser humano. Animo a abrazar y dejaros abrazar, sin sentir miedo, sin sentirse invadido, sin sentir que se invade... simplemente sintiendo el calor del momento, el afecto, el cariño y la sensación placentera de saber que en ese momento hay alguien que quiere abrazarnos y a quien nosotros, en nuestro fuero interno queremos también abrazar.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Procrastinación... "esa palabreja"

Últimamente está muy de moda ponerle nombres "extraños" a conceptos muy antiguos y aunque efectivamente la palabra tampoco es nueva (viene del latín: procrastinare) creo que su uso ha sido infrecuente o poco común entre los "mortales de a pié"... En cualquier caso, como decía, el concepto es muy antiguo y no por ello poco importante. La procrastinación no es otra cosa que postergar asuntos importantes y en su lugar realizar otras tareas que no lo son tanto. Algunos psicólogos lo entienden como una enfermedad, lo asocian a la baja autoestima o a la depresión... a fin de cuentas lo entienden como una anomalía del comportamiento. Argumentan que el hecho de procrastinar o postergar lo importante es debido a la ansiedad que produce esa tarea en concreto, bien sea porque requiere cierta valentía de la que carecemos, porque produzca tedio o aburrimiento, porque nos obliga a tomar una decisión, etc. También aluden al exceso de perfeccionamiento o miedo al fracaso como factores influyentes. No seré yo quien contra-argumente, pero sí quisiera decir que como gran "procrastinadora" que he sido en el pasado, lo achaco a una total y absoluta falta de disciplina (muy común entre los que nos consideramos creativos y "diferentes"). Sólo hay que observar las colas interminables que se forman a la hora de entregar cualquier documento oficial, para darse cuenta de que es un mal bastante común y sinceramente, por muy difícil y dura que sea esta vida, me cuesta creer que todos andemos "deprimidos" o tengamos una ausencia total de autoestima. Me inclino más a pensar que, en general, (sálvese quién pueda) educamos bastante mal a nuestros hijos: somos excesivamente permisivos y nos hemos convertido en "hedonistas" refinados que solo movemos un dedo si de antemano sabemos que aquello nos va a producir placer. ¡Que conste que no tengo nada en contra del placer! En absoluto! Me parece un gran premio... y precisamente por eso, cuando deja de convertirse en premio y se convierte en "modus vivendi" pierde gran parte de su encanto. Permitidme pues, como gran hedonista que pretendo seguir siendo, romper una lanza por esa disciplina férrea que convierte al placer en lo que realmente es: "un paraíso al final del infierno"

miércoles, 4 de agosto de 2010

Los fantasmas del trastero

He metido a mis fantasmas en el trastero, uno a uno les he encerrado allí. Cada día me acerco a la puerta para comprobar que el cerrojo está bien seguro. Cuando oyen mis pisadas por el pasillo empiezan a hacer sonidos para asustarme, me amenazan con volver si no les dejo salir de allí... hay días en que casi lo consiguen, y hago el amago de coger la llave para abrirles... luego recuerdo que son unos "liantes".
En la puerta he escrito una frase: "Si abres esta puerta el miedo se apoderará de tí" de ese modo cuando estoy tentada a abrir recuerdo lo peligrosos que son.
Al más grande le he llamado Cobarde, al que está a su derecha le llamo Decepción, luego está el bajito que crece cuando pienso en él, ese se llama Negativo. El gordinflón que va y viene se llama Desmotivación, ese está enfermo... a punto de morir.
Por debajo de la puerta les paso la comida cada día, pero ellos no saben que contiene un veneno llamado Ilusión, sabe muy bien y se la comen en un suspiro y al momento me piden más... tampoco saben que mi almacén está cada vez más lleno de ese veneno...
Cobarde tiene fiebre, ha empezado a menguar, ya casi no puede levantarse de la cama... Decepción se está contagiando, creo que la Ilusión está haciendo su efecto. Negativo está pensando en lo peor... se lo ve venir, les observa cuidadosamente y solo piensa en el poco tiempo que le queda de vida si sigue alli, pero es un pesimista y no moverá un dedo por alejarse de ellos.
Estoy haciendo los preparativos para el funeral, he invitado a Optimismo que es muy amigo de Ilusión, también vendrán Alegría y Coraje... Sonrisa me ha confirmado su asistencia y dice que va a traer una botella de Esperanza. Risa vive conmigo o sea que no faltará, además traerá a su novio, Felicidad.
Ya he encargado la lápida, es de plomo y en la tapa contiene un epitafio: "Cuando te des cuenta de que el Miedo no te ayuda, mátalo" sé que no les gustará pero ya les complací demasiado en el pasado.
Son las diez, debo ir a echarles de comer.

domingo, 18 de julio de 2010

Cocktail de Ideas

Desde Marzo no he escrito nada en mi blog... sí lo sé, es imperdonable, pero aunque no quiero que suene a excusa, he estado más ocupada esribiendo en los blogs de otros, olvidándome así que el mío tambien necesitaba alimento... Pero una de las cosas buenas que tiene el ser humano es el "poder de corregir"... Soy consumidora habitual de TED talks y como me consta que no son muy populares entre la gran mayoría (algunos no están traducidos) me gustaría compartir un cocktail de ideas, muy dispares entre sí, venidas de distintos temas, pero que por algún motivo se han quedado registradas en mi cerebro y que como mínimo merecen una reflexión. Chip Conley (hotelero), un tipo que crea "Joyful Hotels" nos habla de la importancia de crear un ambiente de trabajo feliz y como éste revierte directamente en la rentabilidad. Y aunque nos pueda parecer que esto ya está muy "trillado" la realidad es que la teoría la conocemos casi todos, pero a la hora de la verdad no se lleva a la práctica. Conley nos dice que uno de los motivos por lo que no se lleva a la práctica es porque los empresarios solemos cometer el mismo error: Solo analizamos aquello que se puede medir, y lo intangible es difícil de medir. Nos deja una frase de Einstein: No todo lo que se puede contar, cuenta y no todo lo que cuenta se puede contar. Medimos cosas que se pueden medir por el simple hecho de que son medibles pero ¿realmente son más importantes que aquellas que no se pueden medir? Dato importante: las estadísticas dicen que el 94% de los líderes otorgan una alta importancia a los aspectos intangibles de una compañía, sin embargo solo el 5% de ellos tienen sistemas de medición para ellas. ¿Tiene sentido? Me quedo con un dato fascinante: Jigme Singye Wanghuck, Rey de Bután (sí, es un páis asiático muy singular) en su búsqueda de la FELICIDAD NACIONAL BRUTA en lugar del tradicional Produto Nacional Bruto (curioso tipo este Wangchuck) en la que en lugar de preguntar sobre los aspectos materiales de su población, como podría ser: número de hijos, renta per cápita, etc. realizaba preguntas sobre la tasa de felicidad de su población... una de las preguntas de la encuesta que me llamó poderosamente la atención es: ¿Cómo se sienten los butaneses acerca de la forma en que utilizan su tiempo cada día? ¿Os imagináis a alguno de nuestros políticos interesándose por nuestros intangibles emocionales? Antes de cambiar de tema os dejo una frase que puede servir de base para la medición de la felicidad: "La felicidad no es tener todo lo que quieres, sino querer todo lo que tienes" Cambiando de tema... me voy con Ken Robbinson que nos habla de como matamos la creatividad en los niños y consecuentemente en la sociedad. Nos dice que el sistema educativo sea cual sea la parte del mundo en que nos encontremos, tiene el mismo patrón: Arriba se encuentran las matemáticas y las lenguas, en medio las humanidades y al final y con bastante menos importancia las artes. Hablamos de la necesidad y de la importania de la creatividad, sin embargo no creemos en ella. Desde pequeños nos dicen: "deja de tocar la guitarra, tú no vas a ser músico" o "deja de jugar con la pelota, tu no vas a ser futbolista" Todos, absolutamente todos otorgamos más importancia a las materias prácticas sin tener en cuenta el perfil del niño. Me quedo con una anécdota: en clase de dibujo había una niña dibujando, el profesor se acerca a ella y le pregunta ¿que estás dibujando? la niña contesta "estoy dibujando a Dios" a lo que el profesor responde "pero si nadie sabe que aspecto tiene Dios" y la niña responde: "espera unos minutos y lo sabrás" Por otro lado, mantiene que dirigimos nuestras empresas muy lejos de la creatividad, ya que estigmatizamos el error. Según Robinson si no estás preparado para equivocarte, jamás serás creativo, jamás vendrás con una idea original. Os recomiendo esta conferencia que aparte de muy interesante es tremendamente divertida. Reflexión personal: El miedo, una vez más, en este caso el miedo a equivocarse es uno de los peores enemigos del ser humano. Este miedo nace de otros miedos: miedo al ridículo, miedo a lo que opinen los demás, miedo a ser marginado por ser diferente, miedo a salirse del status quo... Matiz importante sobre este último miedo: Steve Jobs, dueño de la mayor empresa tecnológia del mundo se publicita precisamente como orgulloso de su condición de "diferente" de "desafiar constantemente al status quo". No creo que nadie se atreva a decir que su afán por hacer las cosas de forma diferente no lo ha convertido en lo que hoy es...

miércoles, 17 de marzo de 2010

Método LSI

El método LSI se está convirtiendo en una herramienta imprescindible en cuanto a desarrollo profesional se refiere. Este método de entrenamiento"alternativo" está basado en las técnicas más sofisticadas en desarrollo de personas. El Método LSI no sólo potencia las habilidades sociales de las personas, sino que las convierte en profesionales de alto rendimiento. La ciencia ha demostrado que el Capital Humano es la clave del futuro. El desarrollo de la inteligencia socio-emocional se ha convertido en un "must" como vía de productividad y rentabilidad sostenible en las organizaciones. La neurociencia ha desmontado los mitos del Siglo XX, donde se otorgaba toda la importancia a la Inteligencia Cognitiva (CI). Ahora sabemos que el CI solo representa el 30% de lo que se supone el perfil idóneo para el desempeño laboral, siendo el 70% restante competenias emocionales. El Siglo XXI nos trae muchos retos, entre ellos, la competitividad profesional. Nos guste o no, los tiempos han cambiado y las formas de gestión también. En las circunstancias socio-económicas actuales, las empresas y organizaciones buscan profesionales de alto rendimiento, profesionales que posean competencias emocionales destacables que sean capaces de ofecer un valor añadido a la empresa.